CAPÍTULO XVIII
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go,
y
a su mano izquierda, el capitan don Iñigo de Zúñiga,
alcaldes ordinarios. Seguíanse los dos reyes de armas. ,
Luego ivan los señores Francisco Má.rquez de Morales,
capitan Fernando ele Santa Cruz
y
Padi1Ja, don Feruando
Brabo de Laguna, Alonso Ibañez de Poza, del 'fribunal
mayor de cuentas; luego el capitan de la guarda de su
Excelencia,
y
a su mano izquierda, Melchor Malo de Molí-–
na,
alguacil mayor de la Real .A.udiencia. Scguíanse los
señores fiscales don Garcia Francisco Carrillo
y
Aldrete,
de lo civil,
y
don Pedro de Meneses, del crímen; ivan lue··
go quatro señores alcaldes, doctores don Juan Gonzalez
de .Peñafiel, don Christóval de la Cerda Sotomayor, don
Juan Bueno de Roxas, y licenciado don Fernando de Saa–
vedra. Seguíanse cinco señores oidores desta Real Audien–
cia, doctores don Antonio de Ca.latayud, del Orden de
Santiago, don Martin de Arriola, licenciado Christóval
Cacho de Santillan, doctor don Gabriel Gomez de Sana–
bria,
y
el doctor Galdos de
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alencia: llevaban en su com–
pañía a los señores licenciados Gaspar Robles de Salzedo,
oydor de la Real Audiencia de la Plata,
y
doctor Fran–
cisco Ramos Galvan, fiscal della. Seguíase luego el exce–
lentísin1o señor don Luis Gerónitno Fernandez de Cabrera
y
Bovadilla, Conde de Chinchon, del Consejo de Estado
y
Guerra, Virey
y
capitan general destos reynos,
y
a.
los
lados, en dos hileras los soldados de la guarda de a pié, co–
xiendo en medio la Real Audiencia en la forma ordinaria;
detras de su Excelencia ivan sus criados,
y
con ellos en
primer lugar don Luis Fernandez de Córdova, capitan de
la compañía de los gentiles hotnbres lanzas,
y
detras la
dicha contpañía, que cerrava. este acompañan1iento.
nComo ivan llegando los primeros a las casas de la In–
quisicion se ivan quedando a una parte
y
a otra, dejando–
calle por donde pasó la Real Audiencia, acon1pañando al
Virey, que entró en ellas, donde halló a los señores In–
quisidores Apostólicos en forma de Tribunal, con capelos
negros, insignias de su delegacion,
y
a mula,
y
habiéndole
hecho las cortesías devidas,
y
retornándolas su Excelencia,
volvió a salir el acompañamiento por la misma calle
y
en
la forma que abia venido, que fué la que va derecha de la
Inquisicion hasta la del arzobispo. Llevaba el estandarte