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LA INQUISICIÓN
ciones en los contenidos, que lo dispusieron con el
ingeniero de la ciudad
y
el maestro de sus fábricas
en la fo rma siguiente :
«Fabricóse en la plaza mayor, a rr imado á las casas
de la Inquisición, que sola ella podía hacer arrimo
á tan poderosa máquina: te-mía el principal tablado
150 pies de largo,
y
105 ele ancho, que se repartió
en tres; el principal
ÍLlé
donde estuvo el Tribunal,
que tenía de largo 40 piés
y
ele ancho 18; hicié–
ronle lado los otros dos más bajos, en donde es–
tuvieron los dos Cabildos eclesiástico
y
secular; en
ancho del
tablado del Tribunal, des0enclían seis
gradas hasta la crujía, cada una ele 40 pies de largo,
media vara de . ancho
y
un pié ele alto; éstas sirvie–
ron cte asientos á las religiones, que el ella del f!.Uto,
entapizadas con alcatifas moriscas, las ocuparon to–
das las religiones, mezcladas unas con otras, de
suerte que hizo su variedad lucido escuadrón agra–
dable objeto por lo vario . A los lados ele las gradas
estaban correspondientes dos tablados del altor ele la
crujía, de treinta
y
dos piés de largo
y
vei ntidós de
ancho, con antepechos; éstos ocuparon algunas cla–
mas
y
seüoréls principales del pueblo. Seguíase
luego la crujía, que tuvo de largo 102 pies, de anchó
diez,
y
de alto 8; á
30
pies de distancia desde la úl–
tima grada, había dos pasadizos
á
dos tablados se–
parados
el
los otros, que hacían calle por todas
partes, cada uno de setenta pies de largo
y
veinti–
séis ele ancho : éstos ocuparon algunos ciudadanos
nobles, si bien la mayor parte fueron capitanes
y
oficiales, gente lucidísima de la armada. Al principio
de estos pasadizos estaban dos púlpitos vestidos de